Colombia ha demostrado un compromiso creciente con la mitigación del cambio climático y la reducción de la contaminación ambiental. Esto se refleja en una serie de estrategias y políticas públicas que buscan mejorar la calidad del aire, proteger los ecosistemas naturales y promover un desarrollo sostenible.
NDC y Políticas de Mitigación
Colombia ha incluido en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) objetivos ambiciosos para reducir las emisiones de carbono negro, un contaminante climático de vida corta (CCVC) que contribuye significativamente al calentamiento global y a la contaminación del aire. Se ha comprometido a reducir estas emisiones en un 40% para 2030 en comparación con los niveles de 2014, lo cual es uno de los objetivos más ambiciosos a nivel mundial[1].
Esta iniciativa se enmarca dentro de la Estrategia Nacional para la Mitigación de Contaminantes Climáticos de Vida Corta, desarrollada en colaboración con múltiples sectores y actores. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible lidera este esfuerzo, identificando áreas clave para la acción como la gestión de residuos, la transición energética, y el manejo sostenible de recursos naturales[1].
Enfoque Sostenible en el Plan Nacional de Desarrollo
El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, titulado “Colombia Potencia Mundial de la Vida”, destaca la acción climática como un pilar fundamental. Este plan promueve políticas para mejorar la calidad del aire, reducir la deforestación, y fomentar la economía circular. Una de sus iniciativas destacadas es el programa Basura Cero, que busca eliminar el enterramiento de residuos mediante la creación de parques tecnológicos y ambientales[2].
Además, el plan incluye la prohibición de nuevos proyectos mineros de carbón a cielo abierto a gran escala, lo cual alinea las acciones del país con un modelo de desarrollo más sostenible[2]. Por otro lado, se impulsa la justicia ambiental a través del Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación (CONALDEF), orientado a detener la deforestación y promover el uso sostenible del bosque[2].
Soluciones Naturales para el Clima
Colombia ha identificado soluciones naturales del clima como estrategias efectivas para mitigar el cambio climático. Estas incluyen:
- Conversión Evitada del Bosque (CEB): Acciones que previenen la pérdida de bosques naturales.
- Restauración de Bosque (RB): Procesos que ayudan a la recuperación de bosques degradados.
- Árboles en Tierras Agropecuarias-Silvopastoriles (ATA): Integración de árboles en prácticas agrícolas y ganaderas para absorber más CO2 y mejorar la biodiversidad[7].
Estas prácticas no solo reducen las emisiones de gases de efecto invernadero sino que también generan beneficios adicionales como aire y agua limpios, salud mejorada de los suelos y mayor biodiversidad[7].
Iniciativa Ambiental para la Paz
La Iniciativa Ambiental para la Paz en Colombia (EPIC) busca fortalecer la sostenibilidad a largo plazo de los recursos naturales, especialmente en áreas como los Parques Nacionales Naturales y zonas de alta biodiversidad. Esta iniciativa promueve prácticas de manejo sostenible de recursos naturales y protección de áreas protegidas, apoyando la resolución de conflictos socioambientales que involucran a múltiples actores institucionales y comunitarios[5].
Programa Colombia Sostenible
El Programa Colombia Sostenible es otra iniciativa importante que busca promover la sostenibilidad ambiental y socioeconómica en zonas históricamente afectadas por el conflicto. A través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), este programa resta une esfuerzos para conservar la biodiversidad, restaurar áreas degradadas y mejorar los medios de vida rurales. Se han intervenido más de 23,000 hectáreas para procesos de restauración ecológica y se han implementado programas de producción sostenible en diversas regiones[8].
Transición Energética y Movilidad Sostenible
En un esfuerzo por avanzar hacia una transición energética más sostenible, Colombia ha apostado por la incorporación de fuentes de energía renovable y la electrificación de la movilidad. Bogotá, por ejemplo, tiene un plan para desplegar más de 1,400 autobuses eléctricos para reemplazar los vehículos diésel, lo que reducirá significativamente las emisiones de CO2 y mejorará la calidad del aire en la capital[10].
Además, iniciativas como la promoción de la energía solar y eólica y el desarrollo de proyectos de biogás y hidrógeno verde forman parte de la visión del gobierno para avanzar hacia un modelo energético más limpio y eficiente[11].
Justicia Ambiental y Participación Social
El gobierno ha enfatizado la importancia de la justicia ambiental mediante acciones legales como la ratificación del Acuerdo de Escazú, que garantiza el acceso a la información ambiental y la protección de los líderes sociales que defienden el medio ambiente. Además, se ha avanzado en la formalización laboral y fortalecimiento de la economía popular entre los recicladores, reconociendo su papel esencial en la lucha contra el cambio climático[11].
Estrategias Comunitarias y Urbanas
A nivel comunitario, se han implementado acciones como el programa de Biodiverciudades, que implica a las comunidades urbanas en el mejoramiento de la calidad del aire mediante soluciones basadas en la naturaleza. En Bogotá, se han renovado protocolos para el monitoreo del aire y se han establecido Zonas Urbanas por un Mejor Aire (ZUMA) para reducir las emisiones en sectores industriales y del transporte[10][13].
Conclusiones
En resumen, Colombia está abordando activamente el desafío ambiental con un enfoque integral que combina políticas nacionales, iniciativas internacionales y participación comunitaria. A través de sus estrategias de mitigación del cambio climático, conservación de recursos naturales y promoción de la sostenibilidad, el país avanza hacia un futuro más ambientalmente sostenible. El compromiso continuo con estas políticas será crucial para asegurar un futuro más saludable y próspero para las generaciones venideras.